World Energy Outlook: Transformación energética mundial y vehículos eléctricos

WORLD ENERGY OUTLOOK 2016

Transformación energética mundial y vehículos eléctricos listos para avanzar


01 Febrero 2017 –


El World Energy Outlook (Perspectivas de la energía en el mundo) ofrece el análisis más exhaustivo sobre esa transformación del sistema energético, gracias a sus previsiones energéticas para 2040.



 
 

En este informe se analiza las oportunidades y desafíos clave que le esperan a la energía renovable, pilar central de la transición a la energía de bajas emisiones de CO2, así como el papel fundamental de la eficiencia energética.

WEO-2016 examina de qué modo el mundo posterior a la cumbre de París redefine la idea de la seguridad energética, sobre todo en el sector eléctrico, que ocupa la vanguardia en la lucha contra el cambio climático. El informe explica la manera como el petróleo, el gas natural y el carbón se están ajustando a las condiciones del mercado actual y evalúa los riesgos que han de afrontar, desde la inversión insuficiente en el abastecimiento básico hasta los activos inexplotables.

También explora los compromisos individuales de cada país y analiza hasta qué punto las naciones están cerca –o lejos– de alcanzar sus objetivos. También pone de relieve un procedimiento que limitaría el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 °C y propone posibles vías para lograr metas todavía más ambiciosas.

Este año, WEO-2016 dedica un capítulo especial a la interdependencia crucial entre el agua y la energía, y subraya los puntos de tensión que surgen a medida que se intensifica la conexión entre ambos sectores.

 

Vehículos eléctricos listos para avanzar

En el resumen ejecutivo del informe se hace mención de las posibilidades de desarrollo del vehículo eléctrico según los escenarios:

La electricidad registra una proporción cada vez mayor del crecimiento del consumo energético final: en 2040 la electricidad representa el 40% del consumo adicional en nuestro escenario principal y dos tercios en el Escenario 450, frente a poco más de un cuarto durante los últimos 25 años.

Los países no pertenecientes a la OCDE representan más del 85% del aumento del consumo de electricidad en ambos escenarios, pero esta última constituye también uno de los vectores energéticos que gana terreno entre los países de la OCDE.

Pese a ser un factor pequeño en la demanda total de electricidad, el incremento previsto de consumo eléctrico en el transporte por carretera es emblemático de una tendencia más amplia, ya que los coches eléctricos atraen a más consumidores, aparecen más modelos en el mercado y la brecha de precios con respecto a los vehículos clásicos sigue estrechándose.


El número de coches eléctricos en el mundo alcanzó los 1,3 millones en 2015, casi el doble del nivel registrado en 2014. En nuestro escenario principal esta cifra asciende a más de 30 millones en 2025 y sobrepasa los 150 millones en 2040, reduciéndose la demanda de petróleo en aproximadamente 1,3 millones bdp de aquí a 2040.

Aunque los costes de las baterías siguen descendiendo, las políticas de apoyo –que de momento distan mucho de tener carácter universal– son esenciales para animar a más consumidores a preferir los vehículos eléctricos a los convencionales.

Con políticas de apoyo al VE más sólidas y duraderas la consecuencia será la presencia de 715 millones de coches eléctricos en 2040, eliminando de la demanda de petróleo más de 6 millones bdp.

Si estas políticas –incluidas unas reglamentaciones más estrictas sobre emisiones y ahorro de combustible, así como incentivos financieros– se vuelven más sólidas y generalizadas, como ocurre en el Escenario 450, la consecuencia será la presencia en las carreteras de 715 millones de coches eléctricos en 2040, eliminando de la demanda de petróleo más de 6 milliones bdp.

 

Resumen ejecutivo: aspectos generales

El Acuerdo de París sobre cambio climático, que entró en vigor en noviembre de 2016, es en el fondo un acuerdo sobre energía.

La transformación del sector eléctrico liderada por las energías renovables ha centrado la atención en un nuevo debate sobre el diseño del mercado de la electricidad y la seguridad eléctrica, si bien las preocupaciones tradicionales por la seguridad energética no han desaparecido.

En nuestro escenario principal, un aumento del 30% de la demanda energética mundial hasta 2040 significa un aumento del consumo de todos los combustibles modernos, pero los agregados mundiales ocultan una multitud de diversas tendencias y una significativa sustitución entre combustibles. Además, cientos de millones de personas en 2040 seguirán careciendo de los servicios energéticos básicos.

Las necesidades energéticas del mundo siguen creciendo, pero muchos millones de personas están quedándose al margen.

En nuestro escenario principal, se necesita una inversión acumulada de 44 billones USD en el suministro energético mundial, de la que un 60% se destine a la extracción y el suministro de petróleo, gas y carbón –incluidas las plantas eléctricas que usan dichos combustibles–, y casi un 20% a las energías renovables. Se requieren 23 billones USD adicionales para mejorar la eficiencia energética.

En general, los países están en vías de lograr, y de superar en algunos casos, muchos de los objetivos fijados en sus compromisos del Acuerdo de París; esto es suficiente para reducir el aumento previsto de emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía, pero no basta para limitar el calentamiento a menos de 2ºC.

 

 

La eficiencia es el motor del cambio.

Es preciso cambiar radicalmente el ritmo de reducción de las emisiones de CO2 y mejorar eficiencia energética en el Escenario 450 (la propuesta de la AIE que hace referencia a la reducción de 450 ppm de CO2 para el año 2030 y limitar el aumento de la temperatura global), enfatizando en el mecanismo de revisión quinquenal elaborado en el Acuerdo de París, para que los países sean más ambiciosos en sus compromisos climáticos.

 

 

Las renovables se liberan.

El sector eléctrico es el centro de atención de muchos compromisos de la cumbre de París: en nuestro escenario principal, casi el 60% de toda la capacidad de generación eléctrica nueva en 2040 proviene de las renovables y, para 2040, la mayor parte de esta generación eléctrica es competitiva sin subvención alguna.

En el Escenario 450, se prevé que casi el 60% de la electricidad generada en 2040 provenga de energías renovables y la mitad de ese porcentaje, de las energías eólica y solar FV.

 

 

La política se centra en la integración.

Las reducciones de costes para las renovables, por su parte, no serán suficientes para asegurar una drástica reducción de las emisiones de CO2 del suministro eléctrico. Se necesitan cambios estructurales en el diseño y el funcionamiento del sistema eléctrico para garantizar incentivos adecuados de inversión y para integrar proporciones elevadas de energía eólica y solar variable

La senda hacia los 2ºC es tortuosa: el camino hacia 1,5ºC atraviesa un territorio inexplorado.

Los desafíos para lograr el Escenario 450 son inmensos y requieren una reasignación importante del capital de inversión destinado al sector energético.

Por el momento, la señal colectiva enviada por los gobiernos en sus compromisos climáticos (y reflejada, por tanto, en nuestro escenario principal) indica que los combustibles fósiles, en particular el gas natural y el petróleo, seguirán siendo la base del sistema energético mundial durante muchas décadas, pero la industria de los combustibles fósiles no puede permitirse ignorar los riesgos que podría entrañar una transición más brusca.

  

Los mercados petrolíferos podrían verse inmersos en otro periplo tumultuoso.

La tendencia opuesta –una escasez de proyectos nuevos– podría entrañar un riesgo a corto plazo para los mercados petrolíferos si los recortes de gastos en exploración y producción de 2015-2016 se prolongaran otro año

A largo plazo, la demanda de petróleo en nuestro escenario principal se concentra en el transporte de mercancías, la aviación y los productos petroquímicos –tres áreas con alternativas escasas–, mientras que la oferta de petróleo –pese a las sólidas perspectivas para el petróleo de formaciones compactas estadounidense– se concentra cada vez más en Oriente Medio.

 

Empieza a vislumbrarse un mercado del gas verdaderamente mundial.

Una tasa de crecimiento anual del 1,5% en la demanda de gas natural en 2040 es saludable en comparación con de la los demás combustibles fósiles, pero los mercados, los modelos de negocio y los acuerdos sobre precios están en constante evolución. Un mercado mundial más flexible, ligado a una duplicación del comercio de gas natural licuado (GNL), refuerza el papel del gas en el mix energético mundial.

 

Carbón: una roca en un lugar difícil.

Sin ningún repunte en la demanda mundial de carbón a la vista, la búsqueda de un equilibrio del mercado depende de los recortes de la capacidad de producción, fundamentalmente en China y Estados Unidos.

 

Energía y agua: una no fluye sin la otra.

La interdependencia entre la energía y el agua va a intensificarse en los próximos años, ya que las necesidades de agua del sector de la energía –y las necesidades de energía del sector del agua– van en aumento.

La gestión de la relación entre la energía y el agua es crucial para el cumplimiento exitoso de una serie de objetivos de desarrollo y climáticos

 

Agencia Internacional de Energía

 La Agencia Internacional de Energía (AIE) es un organismo autónomo, creado en noviembre de 1974. Su mandato original tenía, y sigue teniendo, una doble vertiente: promover la seguridad energética entre sus países miembros mediante una respuesta colectiva a las interrupciones materiales del suministro de petróleo, e investigar y analizar fiablemente las posibilidades de garantizar una energía segura, asequible y limpia a sus 28 países miembros y a terceros.

La AIE ha instaurado un programa integral de cooperación energética entre sus países miembros, cada uno de los cuales está obligado a mantener reservas de petróleo equivalentes a 90 días de sus importaciones netas. Entre las metas de la Agencia, cabe destacar los siguientes objetivos:

·         Asegurar el acceso de sus países miembros a una oferta abundante y confiable de todos los tipos de energía; en especial, al mantener capacidades eficaces para responder en situaciones de emergencia en caso de interrupciones en el suministro de petróleo.

·         Promover políticas energéticas sustentables que estimulen el crecimiento económico y la protección ambiental en un contexto mundial; sobre todo, en cuanto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.

·         Aumentar la transparencia de los mercados internacionales mediante la recopilación y el análisis de datos sobre energía. n Apoyar la colaboración mundial en tecnología energética para asegurar el suministro futuro de energía y moderar sus efectos sobre el medio ambiente; por ejemplo, mediante una mejor eficiencia energética y el desarrollo y utilización de tecnologías con baja emisión de carbono.

 

·          Hallar soluciones para los desafíos a que en materia de energía se enfrenta el planeta, a través de la participación y el diálogo con países no miembros, la industria, los organismos internacionales y otros interesados directos.

 

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