Informe Agencia Europea Medio Ambiente: hacia un sistema de movilidad sostenible




Vehículos eléctricos: hacia un sistema de movilidad sostenible

Article Publicado 14/11/2016 Última modificación 21/11/2016

La sociedad moderna depende del movimiento de personas y mercancías, pero nuestros sistemas de transporte actuales afectan negativamente a la salud humana y al medio ambiente. Hemos hablado con Magdalena Jóźwicka, directora de proyecto de un estudio de reciente publicación sobre vehículos eléctricos, que aborda las ventajas y los desafíos medioambientales del uso de la electricidad como alternativa a los combustibles convencionales.

 

¿Qué tipo de vehículos eléctricos se utilizan actualmente en Europa?

Actualmente hay varios tipos distintos. Cuando hablamos de vehículos de pasajeros, podemos distinguir entre vehículos eléctricos que utilizan únicamente baterías (alimentados exclusivamente por un motor eléctrico) y distintos tipos de vehículos híbridos enchufables que tienen un motor eléctrico y un motor de combustión interna.

También funcionan con electricidad otros tipos de vehículos. Se observa un número creciente de bicicletas, vehículos comerciales ligeros y autobuses eléctricos en circulación. En cuanto al resto de modos de transporte, también tenemos motores de ferrocarril, transbordadores, embarcaciones y barcos pequeños.

¿En qué medida son comunes los vehículos eléctricos en Europa?

Todos los años se observa una venta creciente de turismos eléctricos, sean completamente eléctricos o híbridos enchufables. El último año se vendieron en la UE aproximadamente 150 000 vehículos eléctricos nuevos. Si bien las ventas están aumentando rápidamente en términos porcentuales, siguen constituyendo una pequeña fracción del total de las ventas, apenas un 1,2 % en 2015. Se estima también que, aproximadamente, solo un 0,15 % de los vehículos en circulación son eléctricos. O dicho de otro modo, únicamente uno de cada 700 turismos. Un país importante que cabe mencionar es Noruega, que lidera las ventas de vehículos eléctricos. El último año se vendieron allí unos 34 000 vehículos eléctricos nuevos, lo que corresponde a uno de cada cinco coches nuevos.

¿Cuál es la política europea sobre vehículos eléctricos?

La UE se ha comprometido a descarbonizar su sistema de transporte y a apoyar las alternativas a las tecnologías y combustibles convencionales de los motores de combustión. Los vehículos eléctricos constituyen uno de esos elementos. Algunas políticas impulsan el desarrollo de los combustibles renovables y de la electricidad; otras apuntan a la infraestructura necesaria para los vehículos eléctricos, como los puntos de recarga en Europa. Unas legislaciones específicas fijan objetivos en cuanto a la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que pueden emitir los vehículos nuevos por kilómetro. Esto ha ayudado a incentivar la fabricación de vehículos de emisiones reducidas, incluidos los vehículos eléctricos.

¿Por qué es importante incorporar vehículos eléctricos al parque automovilístico?

El uso de combustibles fósiles en el transporte es nocivo para la calidad del aire y para nuestro clima. Ello se debe a la emisión de CO2 y contaminantes atmosféricos nocivos tales como óxidos de nitrógeno y partículas sólidas presentes en los gases de escape. El tráfico es también, con mucho, la fuente principal de ruido en Europa. Está claro que incorporar vehículos eléctricos al parque puede reducir significativamente las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) y la contaminación atmosférica, sobre todo si la electricidad utilizada procede de fuentes de energía renovables. Sin embargo, incluso cuando la electricidad se genera a partir de combustibles fósiles, el medio ambiente urbano sigue beneficiándose del cambio a vehículos eléctricos, puesto que se reducen la contaminación local y los niveles de ruido.

¿Por qué los coches eléctricos están más difundidos en unos países que en otros?

Casi todos los países están tomando medidas para promover el uso de vehículos eléctricos, pero son relativamente pocos los países que han logrado grandes incrementos en las ventas. Por ejemplo, el noventa por ciento de los vehículos eléctricos nuevos se vendieron en tan solo seis Estados miembros de la UE en 2015: Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, los Países Bajos y Reino Unido. Tal como se ha mencionado anteriormente, Noruega es un líder en este campo y un buen ejemplo de un país que utiliza un paquete completo de incentivos. Una de las medidas más eficaces parece ser la subvención a la compra de vehículos eléctricos de modo que el precio sea similar al de los vehículos convencionales. Otros incentivos consisten en reducir los costes de propiedad (por ejemplo, reducir los impuestos anuales, carga gratuita o aparcamiento gratuito) o permitir el uso del carril bus a los coches eléctricos.

¿Qué desafíos nos esperan?

La tecnología aún debe mejorar en muchos aspectos para que los consumidores adopten la movilidad eléctrica de forma más general. Por ejemplo, la autonomía debe ser mayor y la velocidad de carga más rápida. Actualmente se tardan 20-30 minutos en cargar un vehículo para un trayecto de 100 km en las estaciones de carga más rápidas. También necesitamos mejorar las infraestructuras de modo que los puntos de carga públicos sean tan comunes como las estaciones de combustibles convencionales, y ampliar la capacidad de generación de energías renovables para aprovechar plenamente los beneficios de la movilidad eléctrica. Además, los vehículos eléctricos son más caros que los vehículos convencionales.

También es importante señalar que simplemente sustituir los vehículos convencionales por otros eléctricos no solucionará muchos de los problemas asociados al transporte. Si bien pueden contribuir a reducir las emisiones de GEI, la contaminación atmosférica y el ruido, los vehículos eléctricos no resolverán otros problemas como la congestión o la demanda de nuevas infraestructuras viarias y de más espacio de estacionamiento. Para que el transporte sea realmente sostenible, debemos replantear, como sociedad, todo nuestro sistema de movilidad buscando formas innovadoras de reducir nuestra dependencia de los vehículos. Esto puede incluir cambios como utilizar programas de vehículo compartido, desarrollar mejores infraestructuras de transporte público y aumentar el uso de medios de transporte de bajas o cero emisiones.

¿Qué hace la AEMA en relación con los vehículos eléctricos?

Mirando al futuro, lanzaremos dos publicaciones sobre vehículos eléctricos este otoño: una guía de resumen del estado actual de los conocimientos sobre los vehículos eléctricos en Europa, y un breve informe orientado al futuro sobre los impactos potenciales sobre el sistema energético y el medio ambiente relacionados con una hipotética introducción a gran escala de vehículos eléctricos para 2050.

 

Magdalena Jóźwicka



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El cambio del coche en las ciudades. De símbolo del éxito, a un problema de salud pública

El cambio del coche en las ciudades. De símbolo del éxito, a un problema de salud pública

 Por: Carlos Noya

   

Según la Comisión Europea, la contaminación procedente del transporte en nuestras ciudades suponen unas 30.000 muertes prematuras al año en España y unas 400.000 en Europa. Esto ha puesto de manifiesto que el coche ha dejado de ser un símbolo de riqueza social, a convertirse en una fuente de problemas.



Así lo asegura Clemence Cavoli, investigadora en el Centro de Estudios del Transporte del University College London. "Antes asociábamos los coches con el progreso económico, y el éxito social y las políticas urbanas reflejaban esta mentalidad. Ahora, cada vez más, está asociado con externalidades negativas: congestión, sedentarismo, ruido y contaminación."


Las emisiones contaminantes en las zonas urbanas aumentaron un 8% en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) con datos de 3.000 ciudades. Las urbes con más éxito social, económico o medioambiental, son las que tienen menos coches tienen en sus calles. Han sido paulatinamente expulsados.

Uno de los mejores reflejos de este cambio lo encontramos estos días en la ciudad de Madrid. El ayuntamiento se ha visto obligado a poner en marcha de nuevo el protocolo anticontaminación. Unas medidas que buscan reducir la entrada de coches con motor de combustión interna en el centro de la ciudad. Pero son medidas muy puntuales en momentos muy determinados. Una vez pasada la alerta, vuelve la "normalidad".


El problema es que se trata precisamente de un "problema" que no ha sido tratado con la suficiente seriedad por los diferentes gobiernos, temerosos de una respuesta negativa por parte de los votantes. Una contaminación que lleva asociada partículas especialmente peligrosas para los niños, que se ven cada día expuestos a elementos como los óxidos de nitrógeno procedentes principalmente de los tubos de escape de los coches diésel. Estas partículas están relacionadas con problemas de salud en los niños, como bronquitis, asma o reducción del crecimiento de la función pulmonar.

Unos vehículos diésel promovidos desde el gobierno por su mayor eficiencia, pero que arrastran efectos secundarios muy perjudiciales para la salud. Y no hablamos de una promoción en los años 90 o 2.000. El pasado año el Plan PIVE ha incluido en su generoso presupuesto a los modelos diésel. Premiar por contaminar.


Primeras medidas

En 2015, en 19 de los 28 países de la UE se excedieron los límites legales de NO2. En el 93% de los casos, esos excesos ocurrieron en zonas aledañas a carreteras. No hay un registro europeo que desglose las ciudades que superaron esos niveles. Pero Ecologistas en Acción hace un repaso anual de lo ocurrido en España: el año pasado, Madrid, Barcelona, Valencia, Murcia y Granada superaron la concentración máxima anual.

La capital, además, sobrepasó el límite de horas de exposición al contaminante que se consideran dañinas (18 horas al año con una concentración superior a los 200 microgramos por metro cúbico). Madrid incumple desde 2010 con la calidad del aire. En junio del año pasado Europa inició un proceso sancionador a España —las amonestaciones se realizaron al país, pero no a las ciudades— por la deficiente calidad del aire en Madrid y Barcelona.

La solución: menos coches

Una de las soluciones más evidentes es la de reducir el número de coches que entran en las ciudades cada día. Con esto se atajarían los cuatro problemas que acarrean una fuerte presencia de automóviles en nuestras ciudades: congestión, sedentarismo, ruido y contaminación.


El problema es como cambiar la mentalidad y las costumbres de una población adicta al coche. Es evidente que con medidas disuasorias sólo se lograrán efectos muy limitados. Estas deben ir mucho más allá, y siempre informando de forma puntual y con anticipación a los usuarios, las ciudades deben encaminarse a buscar fórmulas para ir reduciendo de forma paulatina, aunque de forma también constante, el número de coches que entran en las ciudades.

Las opciones aquí son varias. La más conocida es la del peaje que la ciudad de Londres ha puesto a los coches que quieran acceder al centro urbano. Un peaje que supone nada menos que 13 euros cada vez que un vehículo que no sea eléctrico quiera acceder al centro. Una medida efectiva, pero criticada por lo discriminatorio a nivel económico ya que las personas con más dinero se ven menos afectadas, y pueden seguir contaminando.


La otra es simplemente limitar el acceso en los momentos puntuales, como hace Madrid, y otras capitales, como París. Algo que tiene efectos pasajeros y muy limitados, y sobre todo publicitarios.

La tercera vía es seguir el ejemplo de grandes urbes, como Berlín que ha creado unas "zonas ambientales". En su interior sólo pueden circular aquellos vehículos con un distintivo ecológico (etiqueta verde). Es decir, poco contaminantes. El resto (pegatinas roja y amarilla), quedan limitados al extrarradio y no pueden acceder al centro en ningún momento.


Pero como hemos dicho, para esto hace falta concienciación por parte del ciudadano de que la contaminación es algo más que una nube que estropea las fotos, y hacerse saber que es un problema de salud pública de primer nivel. Algo para lo que hacen falta medidas a nivel de educación.

También hace falta valentía política para poner en marcha medidas más agresivas para lograr la reducción de las emisiones en las ciudades. Medidas que logren reducir el número de coches, y la contaminación asociada. Algo que se puede lograr beneficiando a los sistemas de transporte sostenibles, como los coches eléctricos, pero también reforzando los sistemas de transporte público, incluso en aquellas líneas deficitarias.

 

 

Nota del remitente: ¿no es hora de sumar  la motorización eléctrica??

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La lucha contra la contaminación en las grandes ciudades


La lucha contra la contaminación en las grandes ciudades

Las grandes capitales europeas ya están acostumbradas a las restricciones de tráfico cuando aumenta la polución.

En París, el protocolo es más duro que en Madrid. Además de restringir la circulación por matrículas a días alternos cuando hay altas emisiones, los vehículos de más de 19 años no pueden circular nunca entre las 8 de la mañana y las 8 de la noche.

En su batalla contra la contaminación, el ayuntamiento parisino incentiva a quienes renuncian a su coche privado con descuentos del 50% en el uso de coches eléctricos compartidos y con una ayuda de 400 euros para la compra de una bicicleta.

En Roma, también hay sistema de circulación alterna cuando hay altos niveles de contaminación y además, hay cuatro anillos que limitan la circulación. En el centro, sólo pueden entrar residentes, trabajadores y vehículos eléctricos.En el segundo anillo, los coches más contaminantes no pueden circular a diario y tampoco pueden entrar en el tercero cuando suben las emisiones.

En Berlín, desde hace ocho años, el acceso al centro de la ciudad está limitado permanentemente. Sólo pueden entrar los coches de bajas emisiones.En Londres, cobran casi 13 euros de peaje para circular por el centro a diario entre las 7 de la mañana y las 6 de la tarde.

Además, hay una zona de bajas emisiones donde está prohibido el acceso a camiones y autobuses grandes, autocaravanas y todoterrenos.

Pero si en algún sitio la contaminación llega al extremo, es en la superpoblada Pekín. Allí se ha llegado a alcanzar el nivel seis, el máximo, obligando al cierre de las industrias más contaminantes ante un ambiente irrespirable que no deja ni ver la ciudad.


Restricciones de tráfico en Madrid por primera vez en la historia a causa de la contaminación

Madrid sufrirá por primera vez en su historia restricciones al tráfico por culpa de la contaminación. Son las siguientes. Nivel 1. Los conductores desde las 6 de la mañana tendrán que circular a 70 kilómetros por hora por la via de circunvalación M30, en lugar de a 90. En la M30 y también en las entradas a la capital. Esto será mañana, pero si el viernes la situación continúa entraremos en el nivel 2. Prohibición de aparcar en el centro de Madrid a no ser que sea usted residente. Llegar a esta fase será complicado pero se podría dar el caso. Sólo se libran transportistas, vehículos de movilidad reducida y vehículos no contaminantes. Sólo llegaríamos al nivel 3 si a pesar de todo los niveles de dióxido no bajaran. Estaríamos hablando de prohibición no de aparcar, sino de entrar en Madrid al 50% de los coches. Un día entrarían sólo los coches con matrícula par y otro día entrarían los de matrícula impar, como ya ha ocurrido en París. Y la medida más extrema y muy improbable, en el nivel 4, sería ya que esta prohibición de entrada se terminase extendiendo también a la M30. Retricciones que no son del equipo de Manuela Carmena sino de Ana Botella. Las aprobó en marzo y ahora se ponen en marcha. Pero ojo, si estas medidas les parecen duras prepárense porque en 2 semanas el nuevo ayuntamiento aprobará otras mucho más restrictivas. Si hoy estuvieran aprobadas habría la mitad de coches circulando por Madrid y en casos excepcionales solo veríamos autobuses y los taxis circulando. Todo por respirar un aire más limpio. -Redacción-


Nota del remitente:    ¿ no ha llegado la hora de la generalización del transporte eléctrico??

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